Las grandes medidas del saneamiento ambiental a nivel mundial
Abrir el grifo, tirar de la cadena y olvidarse. En España lo damos por hecho, pero casi la mitad de la población mundial no dispone de un saneamiento gestionado de forma segura. La falta de saneamiento básico sigue siendo una de las principales causas de enfermedad y muerte evitable en el planeta, y también una fuente enorme de contaminación de ríos, acuíferos y mares.
En este artículo analizamos qué se entiende por saneamiento, qué sistemas existen, cuáles son los grandes problemas globales y qué medidas de saneamiento ambiental pueden cambiar la situación.
Qué se entiende por saneamiento
El saneamiento es el conjunto de servicios e infraestructuras que permiten recoger, transportar, tratar y eliminar o reutilizar de forma segura las excretas y las aguas residuales. No se limita a disponer de un retrete: incluye todo el recorrido hasta que el residuo deja de suponer un riesgo para las personas y el medio ambiente.
Organismos como la OMS y UNICEF distinguen varios niveles. El más exigente es el saneamiento gestionado de forma segura: una instalación mejorada, no compartida con otros hogares, en la que las excretas se eliminan de forma segura in situ o se transportan y tratan fuera. Por debajo están el saneamiento básico, el limitado, las instalaciones no mejoradas y, en el extremo, la defecación al aire libre.
Importancia del saneamiento para la salud y el bienestar
- Previene enfermedades como el cólera, la disentería, la fiebre tifoidea, la hepatitis A o las parasitosis intestinales.
- Reduce la mortalidad infantil: según la ONU, cada día mueren alrededor de 1.000 niños menores de cinco años por causas relacionadas con el agua insalubre, el saneamiento deficiente y la falta de higiene.
- Protege el medio ambiente, evitando que las aguas residuales contaminen suelos, acuíferos, ríos y costas.
- Mejora la educación y la igualdad: la falta de baños seguros en escuelas afecta especialmente a la asistencia de las niñas.
- Tiene un alto retorno económico: la OMS estima que cada dólar invertido en saneamiento genera un retorno de alrededor de 5,50 dólares en menores costes sanitarios, más productividad y menos muertes prematuras.
Principales sistemas de saneamiento
1. Alcantarillado y depuración centralizada
Es el modelo predominante en las ciudades de los países desarrollados. Una red de colectores recoge las aguas residuales de viviendas e industrias y las conduce a una estación depuradora (EDAR), donde se tratan antes de devolverlas al medio. Requiere una gran inversión inicial y un mantenimiento continuo de las redes de saneamiento.
2. Saneamiento in situ
Sistemas en los que las aguas residuales se tratan en el propio lugar donde se generan: fosas sépticas, letrinas mejoradas, pozos filtrantes o pequeñas depuradoras compactas. Son habituales en zonas rurales, viviendas aisladas y países con poca cobertura de alcantarillado. Su eficacia depende de un buen diseño y de un vaciado periódico; lo explicamos en nuestro servicio de fosas sépticas.
3. Sistemas descentralizados y soluciones basadas en la naturaleza
Pequeñas redes que dan servicio a un barrio o una urbanización con su propia planta de tratamiento, humedales artificiales, filtros verdes o lagunajes. Son una alternativa eficiente para núcleos pequeños y permiten reutilizar el agua depurada para riego.
Cuáles son los principales problemas globales del saneamiento
El saneamiento en el mundo en cifras (OMS/UNICEF, 2025).
1. Falta de saneamiento básico
Según el último informe del Programa Conjunto de Monitoreo OMS/UNICEF (JMP), en 2024 3.400 millones de personas seguían sin saneamiento gestionado de forma segura y 354 millones practicaban la defecación al aire libre. La cobertura global de saneamiento seguro ha pasado del 48 % al 58 % entre 2015 y 2024, pero el ritmo es claramente insuficiente para alcanzar el acceso universal en 2030. Las zonas rurales y los países de ingresos bajos concentran la mayor parte del problema.
2. Infraestructuras envejecidas y sin mantenimiento
El problema no es exclusivo de los países en desarrollo. En Europa y Norteamérica, muchas redes de alcantarillado tienen más de 50 o incluso 100 años. Las fugas, infiltraciones, roturas y colapsos provocan contaminación del terreno, socavones y sobrecarga de las depuradoras. Sin inversión en inspección y rehabilitación, el deterioro se acelera.
3. Cambio climático y fenómenos extremos
Las lluvias torrenciales desbordan las redes unitarias y provocan vertidos de aguas residuales sin depurar a ríos y playas. Las sequías reducen el caudal de dilución de los cauces receptores, y la subida del nivel del mar amenaza las infraestructuras costeras. Además, el propio saneamiento emite gases de efecto invernadero, como el metano procedente de fosas y lodos.
Consecuencias de una gestión deficiente del saneamiento
- Enfermedades diarreicas y epidemias, especialmente entre la infancia.
- Desnutrición y retraso en el crecimiento por infecciones intestinales repetidas.
- Contaminación de acuíferos y fuentes de agua potable, que encarece el tratamiento del agua de consumo.
- Degradación de ecosistemas acuáticos: eutrofización, pérdida de biodiversidad y cierre de zonas de baño y marisqueo.
- Pérdidas económicas por gasto sanitario, menor productividad y caída del turismo.
- Desigualdad: la falta de saneamiento afecta sobre todo a los más pobres, a las mujeres y a las niñas.
Mientras el sector agua potable y saneamiento básico no reciba la inversión necesaria, las enfermedades asociadas seguirán siendo una de las principales causas de muerte evitable en el mundo.
Consejos para mejorar el saneamiento a nivel global
1. Invertir en infraestructuras y en su mantenimiento
No basta con construir redes y depuradoras: hay que inspeccionarlas, limpiarlas y rehabilitarlas de forma periódica. Técnicas como la inspección de tuberías con cámara o la rehabilitación sin zanja permiten alargar la vida útil de las redes con menos coste y menos impacto.
2. Cerrar la brecha entre zonas urbanas y rurales
Las medidas de saneamiento ambiental más eficaces en zonas rurales pasan por soluciones in situ o descentralizadas bien diseñadas, programas de educación en higiene y financiación específica. Integrar el sector agua potable y saneamiento básico en una misma planificación multiplica el impacto de las inversiones.
3. Apostar por la reutilización y la economía circular
Las aguas residuales son un recurso: pueden reutilizarse para riego o usos industriales, y los lodos pueden transformarse en fertilizantes o biogás. La normativa europea sobre tratamiento de aguas residuales urbanas avanza en esta dirección, con objetivos de recuperación de energía y nutrientes.
La importancia de avanzar hacia un saneamiento más sostenible
El saneamiento es una de las bases del Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 (agua limpia y saneamiento), del que hablamos en detalle en nuestro artículo sobre el ODS 6. Alcanzarlo exige multiplicar los esfuerzos: más inversión, mejor mantenimiento de las redes existentes, soluciones adaptadas a cada territorio y un uso más eficiente de los recursos.
Desde nuestro ámbito, en Grupo Sasti contribuimos con soluciones de saneamiento, depuración y gestión de residuos alineadas con nuestro compromiso de sostenibilidad. Mantener en buen estado las redes de nuestras ciudades, comunidades e industrias es también una forma de proteger la salud y el medio ambiente.
¿Gestionas una red de saneamiento municipal, una urbanización o una instalación industrial? Contacta con Grupo Sasti y te ayudamos a mantenerla eficiente, segura y sostenible.
