Tipos de arquetas de saneamiento
Las arquetas son uno de esos elementos que solo recordamos cuando algo falla: un mal olor persistente en el patio, una mancha de humedad en el muro o un desagüe que evacúa mucho más lento de lo normal. Sin embargo, forman el esqueleto de toda red de saneamiento enterrada y de su correcto diseño depende que las aguas residuales y pluviales lleguen a la red general sin incidencias.
En esta guía te explicamos qué es una arqueta, cuáles son los principales tipos de arquetas de saneamiento, cómo detectar y resolver filtraciones y qué criterios debes seguir para elegir la más adecuada según el uso y el material.
¿Qué es una arqueta?
Una arqueta es un depósito o caja registrable, normalmente enterrada, que se instala en puntos estratégicos de la red de saneamiento para conectar, desviar, recoger o inspeccionar las conducciones de aguas residuales y pluviales.
Su cuerpo puede ser de obra de fábrica (ladrillo enfoscado), hormigón prefabricado o materiales plásticos como el PVC y el polipropileno. Se cierra siempre con una tapa registrable, que permite acceder al interior sin necesidad de romper el pavimento.
Función de una arqueta
La función de una arqueta va mucho más allá de «unir tubos». Sus cometidos principales son:
- Registro e inspección: permitir el acceso a la red para revisiones y limpiezas periódicas.
- Cambio de dirección o pendiente: los colectores enterrados no deben girar bruscamente; la arqueta absorbe ese cambio de trazado.
- Unión de ramales: reunir varias conducciones en un único colector de salida.
- Retención de sólidos, arenas y grasas: evitando que lleguen a la red general y provoquen atascos.
- Cierre hidráulico: en el caso de las arquetas sifónicas, impedir el retorno de gases y malos olores.
El Código Técnico de la Edificación (CTE), en su Documento Básico DB-HS 5 de Evacuación de Aguas, establece las condiciones mínimas de diseño, dimensionado y registro de estos elementos en las redes enterradas.
Tipos de arquetas
Existen distintos tipos de arquetas según la posición que ocupan en la red y la función que desempeñan. Conocerlas te ayudará a identificar cuál tienes en tu instalación y cuál necesitas incorporar.
Arqueta a pie de bajante
Se sitúa en la base de cada bajante del edificio, en el punto donde la conducción vertical pasa a horizontal. Su misión es amortiguar la caída del agua y facilitar la transición hacia el colector enterrado.
Es una arqueta de registro obligatoria en la mayoría de las instalaciones, ya que la bajante es uno de los puntos con mayor riesgo de acumulación de residuos y de golpe de ariete.
Arqueta sifónica
La arqueta sifónica incorpora un cierre hidráulico —una lámina de agua permanente— que actúa como barrera frente a los gases procedentes de la red de alcantarillado.
Se instala habitualmente como último elemento antes de la acometida general, y es la solución más eficaz contra los malos olores en patios, garajes y sótanos. Requiere limpieza periódica, ya que su geometría favorece la sedimentación.
Arqueta de arranque
Marca el inicio de la red horizontal enterrada. Desde ella parte el primer tramo del colector y suele coincidir con el punto más alto de la instalación, lo que la convierte en un punto de inspección clave para verificar pendientes.
Arqueta sumidero
Diseñada para la recogida de aguas pluviales de superficie. Va cubierta por una rejilla en lugar de una tapa ciega y se coloca en patios, rampas de garaje, terrazas y zonas exteriores pavimentadas.
Incorpora normalmente un cestillo o cubeta de decantación que retiene hojas, arenas y pequeños sólidos.
Arqueta de separación de grasas
Imprescindible en cocinas industriales, restaurantes, hoteles y talleres. Aprovecha la diferencia de densidad para que las grasas y aceites floten y queden retenidos en superficie, mientras el agua limpia continúa hacia la red.
Arquetas de paso
Se instalan en tramos rectos largos o en los cambios de dirección del colector. Su función es puramente de registro y mantenimiento: permitir el acceso para inspeccionar y desatascar.
Como referencia práctica, conviene disponer una arqueta de paso cada 15 metros de tramo recto y en todos los quiebros del trazado.
Arquetas de reunión
También llamadas arquetas de confluencia reciben dos o más ramales y los unifican en un único colector de salida hacia la acometida. Deben dimensionarse con especial cuidado, ya que concentran todo el caudal de la instalación.
Filtraciones por arquetas: causas y soluciones
Las filtraciones por arquetas son la patología más frecuente en redes de saneamiento con cierta antigüedad. Se manifiestan como humedades en muros y soleras, olores persistentes o hundimientos del pavimento circundante. Estas son las tres causas principales y su solución.
1. Juntas y encuentros tubo-arqueta deteriorados
Es el origen más común. El punto donde el colector penetra en la arqueta trabaja a tracción con los movimientos del terreno y acaba fisurando el mortero o degradando la junta elástica.
Solución: sellado con mortero hidrófugo de retracción compensada y, en instalaciones nuevas, uso de pasamuros con junta elastomérica que absorba el movimiento diferencial.
2. Fisuración del cuerpo de la arqueta
Las arquetas de obra de fábrica sin enfoscado interior impermeabilizado o mal ejecutadas fisuran por asientos del terreno, raíces de arbolado próximo o sobrecargas de tráfico rodado sobre tapas no aptas.
Solución: impermeabilización interior con mortero cementoso flexible o, si el daño es estructural, sustitución por una arqueta prefabricada de polipropileno estanca.
3. Atascos y obstrucciones que provocan rebose
La acumulación de grasas, toallitas o arenas eleva el nivel del agua dentro de la arqueta hasta que rebosa por el cerco de la tapa o por las juntas más débiles.
Solución: limpieza con equipo de alta presión, inspección con cámara CCTV para localizar el punto exacto y, si es recurrente, instalación de separador de grasas o cestillo de retención.
Cómo elegir la arqueta adecuada
Elegir bien la arqueta evita reparaciones costosas a medio plazo. Estos son los dos criterios que debes valorar.
Según el uso y tipo de instalación
- Vivienda unifamiliar: arquetas a pie de bajante, de paso y una sifónica final. Dimensiones habituales de 40×40 o 50×50 cm.
- Comunidades y edificios: arquetas de reunión de mayor sección y tapas de clase resistente acorde al tránsito previsto.
- Hostelería e industria: separador de grasas obligatorio y arquetas de gran capacidad con acceso reforzado.
- Zonas exteriores y pluviales: arquetas sumidero con rejilla y cubeta de decantación.
Ten en cuenta también la clase de carga de la tapa según la norma UNE-EN 124: A15 para zonas peatonales, B125 para aceras y aparcamientos ligeros, y C250 o D400 en viales con tráfico rodado.
Según el material de fabricación
- Obra de fábrica (ladrillo): permite cualquier dimensión a medida, pero requiere mano de obra especializada y es la más propensa a filtraciones si no se impermeabiliza correctamente.
- Hormigón prefabricado: gran resistencia mecánica y durabilidad; su peso complica la instalación manual.
- PVC: económico, ligero y estanco. Ideal para redes residenciales de pequeño y medio calibre.
- Polipropileno (PP): la opción más recomendable hoy: totalmente estanco, resistente a la agresión química de las aguas residuales, ligero y con conexiones normalizadas que reducen el tiempo de instalación.
Soluciones profesionales para arquetas con Grupo SASTI
Diagnosticar una filtración o dimensionar correctamente una red de saneamiento requiere experiencia y medios técnicos. En Grupo SASTI trabajamos con equipos de inspección por cámara CCTV, camiones de alta presión y sistemas de rehabilitación sin obra que permiten reparar arquetas y colectores minimizando la rotura de pavimentos.
Nuestro equipo se encarga del proyecto completo: inspección inicial, informe de patologías, propuesta de solución, ejecución y plan de mantenimiento preventivo para que el problema no vuelva a aparecer.
¿Tienes humedades, malos olores o atascos recurrentes? Solicita una inspección técnica sin compromiso y te diremos exactamente qué está fallando en tu red de saneamiento y cómo resolverlo.
